Ley de Radiodifusión ACTUAL = un Pueblo no-pensado

21 marzo 2009

 

Basta de la opreción informacional de los mass media

Basta de la opresión informacional de los mass media

Medios como -Instituciones-

Podríamos definir a los Medios como Instituciones: como Instituciones formadoras de la realidad de la vida cotidiana. Por tanto, los mismos funcionan como agentes socializadores: moldean al sujeto dentro de su contexto, forjan “lo que está bien”, definen los saberes (definición de poder de M. Foucault: “conocimiento es poder”). De esta manera,  se crea un Yo saturado: saturado por las demás voces que entran en él, por los demás intereses impuestos, etc.

Este Yo saturado, se escinde: se crea un conflicto entre las propias pasiones o intenciones y “los elementos impuestos” (los cuales son prácticamente ineludibles en una sociedad televisada como la actual).

Para terminar, y siguiendo la concepción Medios = Instituciones, cualquier modelo institucional necesita legitimarse, la legitimación. Por esto es que moldea a los sujetos. Por esta razón es que sienta las bases para que, a partir del axioma conocimiento-poder, pueda legitimar sus intereses (Los intereses de los Multimedia, que como ilustra la historieta, tienen el abal de la ley para funcionar a modo de monopolios).

Bibliografía

Gergen, KennethEl Yo Saturado. (Dilemas De Identidad En El Mundo Contemporáneo), Ed. Paidos Iberica, 2006.

 ***

Algunos link para seguir espantándonos de estos “grupos”:

http://www.elclubdelapolitica.com.ar/web/2009/03/mediossss-uhhh-estamo-llegando-al-arco/comment-page-1/#comment-571

http://blogs.clarin.com/presidiario/2008/4/7/grupo-clarin-quiere-todo

http://www.uces.edu.ar/institutos/icomi/media_map/grupo_clarin.pdf

http://www.weblog.com.ar/2005/07/06/el-gobierno-puso-en-licitacion-nuevas-frecuencias-telefonicas/

 

[j.A.f]

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Seguridad Vs. Pobreza

19 marzo 2009

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Susana Gimenez, Zaffaroni y la inseguridad

9 marzo 2009

Zaffaroni, desde ya, un cuadro…
El error estructural que él está planteando es esa compulsión que tienen los sistemas culturales (y dentro de estos, en particular los partidos más reaccionarios o de derecha) a incurrir en el error garrafal de creer a la violencia y a la represión como solución a la agresividad humana. Un error, digo, ya que esta agresión del humano es impuesta justamente por el medio social.
No es posible sofocar los instintos agresivos del s.h. con más agresión y represión (física y mental).

Ahora bien, ¿QUÉ SOLUCIÓN?

La solución no debe centrarse, en primer lugar, en un modelo represivo que sólo combata el síntoma y no la enfermedad. (ya que, siguiendo con el parafraseo de la medicina, sería peor el remedio que la enfermedad).

Creo yo, desde mi humilde óptica, que la seguridad es un beneficio que se obtiene a partir de una conjunción de factores mucho más de raiz (educación, bienestar econ. y posibilidad de proyección a futuro).

Y para desterrar el típico discurso centrado en la sensación de inseguridad y en sembrar terror:
Salvo un psicótico o un asesino serial, son contados con los dedos los casos de personas que ejercen un homicidio o delito grave teniendo satisfechas esas necesidades… 

 

[j.A.f]


Reivindicación del concepto de COMPAÑERO

26 febrero 2009

Fuente: Real Academia Española

compañero, ra.peron-balbin
(De compaña).

1. m. y f. Persona que se acompaña con otra para algún fin.
2. m. y f. Cada uno de los individuos de que se compone un cuerpo o una comunidad, como un cabildo, un colegio, etc.
3. m. y f. En varios juegos, cada uno de los jugadores que se unen y ayudan contra los otros.
4. m. y f. Persona que tiene o corre una misma suerte o fortuna con otra.

¿Por qué tanta reticencia a una palabra tan noble?
¿Por qué esa actitud de “cola de paja” al rechazarla por verla vinculada con uno u otro partido o doctrina?

A diferencia de “amigo”, compañero tiene otro significante:
un compañero (de lo que sea) no es necesariamente un AMIGO, conocido de toda la vida, familiar u otros.
Un compañero está vinculado a nosotros por un fin común, un objetivo que nos iguala e identifica.
Un compañero es eso, ni más ni menos.

[j.A.f]


Argentinos sí, Zonzos no

26 febrero 2009

San Jauretche

Seguramente alguna vez un abuelo piola, pariente o persona adulta nos dijo “¡eh…pero no seas zonzo, haceme el favor querés!”.

Ahora bien, ¿qué significa ser zonzo? ¿Qué es una zoncera?

Siguiendo el enunciado ilustrativo del principio, podría tomárselo en sinonimia a “tonto”, “atolondrado” (un adj. que es de mis preferidos), “ingenuo”, “torpe” y demás des-calificativos.

Podrán decir: ¿cómo se aplica esta no-cualidad a un contexto socio-político? ¿Por qué se escribe sobre algo tan ingenuo e inofensivo en un contexto relacionado con lo político, el debate de ideas, con lo Nacional y el Bien común?

A mi juicio, nada más importante en la historia de nuestras desventuras o derrotas políticas, sociales (y si se quiere morales) que el carácter zonzo, desafortunada e intencionalmente incorporado a nuestro contexto social.

Cualquiera que haya seguido leyendo hasta aquí sabrá que la idea de utilizar este concepto no es novedosa ni pertenece a mi autoría: viene traído, macerado y si se quiere admirado de las ideas de Don Arturo Jauretche1, en especial de su obra Manual de Zonceras Argentinas.

Ahora bien, volviendo a qué significa ser zonzo: las palabras a las cuales le atribuí antes el carácter de sinónimo parecerían dar a la idea de zonzo el rasgo de nada más que ingenuo (o si quieren un expresión foránea, naïf). Pero claramente, un zonzo no es solamente un tipo ingenuo (si fuera nada más que esto, no sería un problema).
            Cito:

“Las zonceras que voy a tratar consisten en principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia -y en dosis para adultos- con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido…”

Préstese atención a las palabras resaltadas: los principios introducidos hacen notar la influencia de un factor externo (externo en el sentido de foráneo o externo en el sentido otro -compatriota- infestado de colonialismo); este factor es lo que hace dotar a las zonceras del carácter axiomático, de ser incuestionables, dadas por supuestas y de responder al orden de lo establecido (a la realidad cotidiana).2

Esto deviene en una consecuencia que a continuación cito:

 “A medida que usted vaya leyendo algunas, se irá sorprendiendo, como yo oportunamente, de haberlas oído, y hasta repetido, innumerables veces, sin reflexionar sobre ellas y, lo que es peor, pensando desde ellas.”

Ese pensar desde ellas es lo que nos impide lograr la aplicación del buen sentido (resaltado anteriormente): no impide poder llevar a los hechos, contrastar y preguntarnos acerca del por qué de las cosas. Nos impide usar nuestro tan preciado S.C. (sentido común) que tanta falta nos haría para confrontar las punzantes amenazas anti-patria y contrapuestas a los intereses de las mayorías populares.

(Se me vienen a la cabeza dos frases muy célebres de otro grande, Raúl Scalabrini Ortiz3, que viene al caso para ilustrar ese engaño que nos imponen):

“Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarle.”

“Todo lo que nos rodea es falso e irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran. Todo lo material, todo lo venal, transmisible o reproductivo, es extranjero o está sometido a la hegemonía financiera extranjera”.

Luego de semejantes frases y conclusiones, creo que lo que este humilde autor puede aportar es bastante poco; la idea de traer a estos grandes debates (propios de un CLUB con todas las letras) es hacer, si se quiere, una autocrítica, un mea culpa o una actividad reflexiva acerca de estos enunciados, estas zonceras que sistemáticamente se nos van imponiendo. Lo terrible es, justamente, que se nos siguen imponiendo (ya que si fueran estáticas con el solo hecho de leer el libro citado ya estaríamos salvados).  

A mi juicio, la única herramienta que tenemos es seguir aportando nuestra reflexión en pos de desenmascarar cada una de las nuevas zonceras que nos quieran introducir.

Aquí otra cita para reflexionar:

“Las zonceras no se enseñan como una asignatura. Están dispersamente introducidas en todas y hay que irlas entresacando… se apoyan y se complementan unas con otras, pues la pedagogía colonialista no es otra cosa que un puzzle de zonceras. …de la comprobación aislada de cada zoncera llegaremos por inducción -del fenómeno a la ley que lo rige- a comprobar que se trata de un sistema, de elementos de una pedagogía, destinada a impedir que el pensamiento nacional se elabore desde los hechos, es decir desde las comprobaciones del buen sentido.” (Aquí refiere a esa imposibilidad que se nos impone que antes mencioné).

            Retomo la idea, para ir terminando, de no ver al zonzo como un mero ingenuo o tonto: la mayoría de los que administran estas pedagogías no son zonzos congénitos. Por el contrario, son excesivamente vivos ya que ofician de eso y conocen a la perfección las consecuencias y fines que las zonceras que administran traerán. Esto, por acción; no olvidemos que muchos, por omisión, al descubrir la zoncera no quieren enterarse o salir ellos mismos a la luz. Ocurre, creo yo, que a raíz de una suerte de mecanismo defensivo comprenden que al desenmascararse esa mentira estructural se derrumbarían esas bases a las cuales aluden la fuente de sus sabidurías y prestigio (lo más apreciado y cuidado de la cultura mediopelense). De uno u otro modo, por acción u omisión, la consecuencia es la misma; ilustro aquí el ejemplo del hacedor de “la madre que las parió” a todas las zonceras mostrando que este nefasto “prócer” no era ningún tonto al momento de exclamar “Civilización y Barbarie”

“…Todo hecho propio por serlo, era bárbaro y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civilizado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar.”

***

¿Cómo luchar contra cientos de años de inculcación e imposición de semejantes y tremendas barbaridades y disparates?

¿Cómo, desde nuestra humilde posición, hacer valer ese S.C. para poder demostrar la invalidez y el carácter nefasto de estas premisas?

Dejo otra cita (a ver si sirve a la causa):

“Descubrir las zonceras que llevamos adentro es un acto de liberación: es como sacar un entripado valiéndose de un antiácido, pues hay cierta analogía entre la indigestión alimenticia y la intelectual. Es algo así como confesarse o someterse al psicoanálisis -que son modos de vomitar entripados-, y siendo uno el propio confesor o psicoanalista”.

        Como mencioné antes al pasar, nuestra única arma es investigar, preguntar, desconfiar, molestar e indagar sobre ciertos estamentos de lo que la sociedad da por establecido. Ya es hora, a mi juicio, de que los dogmas y totalitarismos intelectuales sean derrumbados en pos de un conocimiento al servicio de la sociedad y del pueblo todo.

            A no olvidar que “en cuanto el zonzo analiza la zoncera, deja de ser zonzo.”

(No analizarlas, no preguntarnos acerca de ellas nos hace serlo)

 

 

Julián Agustín Ferreyra

[j.A.f]

 

Notas.

 

  1. Semejante tipo no se merece que ponga en su nombre un link a Wikipedia para saber quién era. Regálenle una búsqueda un poco más seria y -copada-.

 

  1. Acentuar tanto el hecho de lo impuesto, de lo no-movible viene a destacar un carácter propio de la zoncera, que es que su fuerza no está en la argumentación; justamente excluyen la argumentación ya que se pretende que no haya discusión.

 

Consultar:

 

  • El Medio Pelo en la Sociedad Argentina y Manual de Zonceras Argentinas

(A. Jauretche)

 

  • El hombre que está solo y espera y Política británica en el Río de la Plata

(R. Scalabrini Ortiz)


Marxistas Argentinos (según J.P. Feinmann)

18 febrero 2009

 o en palabras de Jauretche (acerca de los marxistas argentinos): “mal socialismo; buen mitro-sarmientismo”


El Trayecto

18 febrero 2009

 Me dispongo a entrar. Me tambaleo, casi me desplomo por no sujetarme.

Por no sujetarme a este extraño y peculiar sitio. Ya aferrado me alarmo, me aterro.

Gente desconocida me rodea, me acechan como un cazador a su presa.

 

Estos extraños seres son diferentes entre sí: están los que han pasado cómodamente las seis décadas; están los que aún no caminan, que son ayudados por otros, parecidos a ellos, pero de mayor edad; están los que disfrutan de sonidos imperceptibles para mí, salidos de extraños artefactos que están conectados como cables a sus oídos; hay algunos que miran sus relojes compulsivamente como si al ver las agujas sufrieran, me río de ellos, ¿cómo un aparato tan noble como un reloj puede causarles pena?; hay otros extraños individuos que a pesar de los salvajes movimientos tratan de conciliar el sueño, de cerrar sus ojos, de no pensar, de soñar con una realidad mejor.

 Todos son distintos: no existe la idea de clase, no hay diferencia de edad, ni de raza, ni de credo. Todos amontonados conviven por un momento, conviven pero sin hablarse, sin decirse siquiera buen día o saludarse: empiezo a odiarlos. Empiezo a sentir odio por estas personas que no son amables, que me empujan, que no ayudan a los mayores ni a las mujeres que llevan un niño dentro de ellas, sí, los empiezo a detestar.

La angustia y el enojo son insoportables, debo irme de este horrendo lugar, debo salir, debo salir y ver la luz del sol de nuevo; pero no, no puedo, siento que no quieren que salga, no me dejan llegar a la salida: hacen como una barricada, un bloqueo humano para impedirme el paso. Debo salir a toda costa. Tengo que juntar fuerzas y conseguir llegar a la salida. Me aprietan demasiado ya, es insoportable. Por fin consigo las fuerzas necesarias, hago un esfuerzo sobrehumano, consigo llegar a los pequeños escalones de la puerta, salgo. Ya en el mundo exterior busco desesperadamente la luz del majestuoso sol que por esos momentos pasados fue lo que más ansié, pero no la encuentro.

Llueve, hay niebla, estoy en un lugar desconocido, un lugar donde no debía estar. Estas no son mis amadas calles. No veo el sol, me siento ajeno a este lugar.

 Estoy desesperado, pero aliviado a la vez, pero también preocupado, preocupado por las otras personas, por esas víctimas de ese horrendo lugar.

 Vuelvo sobre mis pasos, y pienso qué será de la vida de toda esa gente, que posiblemente no vuelva a ver nunca más en toda mi vida, pienso en sus vidas, en sus preocupaciones… sigo pensando, hasta que algo me interrumpe: es un sonido que sale de ese lugar. Sigo caminando, ya olvidándome de todo este suceso, me río de mi mismo, camino, y ese ruido que en algún momento me pareció aterrador ahora solo me resulta un poco molesto, me río.

Ese ruido, no es ni más ni menos que una bocina, la bocina del 60 que se aleja lentamente.